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XI JORNada académica internacional

"MALESTAR EN LA CULTURA EN EL SIGLO XXI: SEXUALIDAD, VIOLENCIA Y GOCE"

COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN

JUSTIFICACIÓN

Freud en su maravilloso texto “El Malestar en la cultura” nos regala uno de los grandes hitos sociológicos y psicoanalíticos para pensar la relación entre el individuo, neurosis y cultura. El tema principal, como sugiere Strachey, es el eterno antagonismo entre la pulsión y la restricción cultural. En efecto, el incesto, la agresión, los deseos parricidas, las pulsiones parciales, la sexualidad infantil, el principio de placer, todo aquello se contrapone a la cultura y su represión, nos dice Freud, es necesaria para vivir en sociedad. La neurosis será así la moneda corriente con la que pagamos nuestra entrada a la cultura. Theodor Reik en su elogioso texto “La reflexión de Freud sobre la cultura” no duda de calificar el ensayo de Freud como majestuoso. 

El texto “El Malestar en la cultura” es, como afirma Braunstein, un incisivo escalpelo que nos continúa cuestionando y cuya actualidad no deja de sorprendernos. Por ejemplo, Jaime Lutenberg en su texto “Malestar en la Cultura Contemporánea. “Lo Siniestro” utilizará su relectura contemporánea para repensar la violencia en latinoamérica, el fanatismo religioso, lo traumático social y la historicidad social y su relación con la subjetividad de los individuos. Hoy, la relectura de “El Malestar en la cultura” se nos plantea como necesaria, acercándonos como psicoanalistas a dialogar con temas diversos y actuales, como las toxicomanías, la clínica del desamparo, los movimientos feministas y trans, la segregación, el racismo e incluso la migración y la guerra, entre muchos más. 

conversatorios

Conversatorio 1: 

Las toxicomanías y trastornos de la alimentación.

En “El malestar en la cultura”, Freud se refiere a la intoxicación como el método más tosco aunque eficaz para cancelar la amenaza o experiencia de sufrimiento, un “quitapenas” le llama; ya en sus estudios con la cocaína, destacó el uso de la sustancia como un agente que cancela el dolor psíquico. 

 

Las coordenadas de la época llevan a los practicantes de psicoanálisis frente a la necesidad de pensar la problemática del consumo de sustancias, los lazos que unen y desunen al sujeto adicto con su objetos y/o prácticas, y con ello rectificar lo que pareciera ser un prejuicio de la comunidad analítica misma: el de ser padecimientos no aptas para ser abordados desde el dispositivo y el diálogo que el analista promueve con su escucha. Abrir la puerta del consultorio o la eventual inclusión de analistas en instituciones que abordan tales padecimientos, pone en relieve la necesidad de pensar estos abordajes de manera multidisciplinaria, pero asimismo, viene exigiendo hace un tiempo ya, una revisión minuciosa de nuestros conceptos fundamentales y el modo en que pensamos la práctica analítica.

Conversatorio 2: 
Migración, Guerra, segregación, racismo y pandemia.

La migración se puede leer como un motivo de segregación, racismo, discriminación y violencia, aún más en la época actual. Es pertinente pensar qué se desata y anuda en la mente de los sujetos para, como diría Bauman en La ética posmoderna, distinguir la relación entre los “vecinos” y los “forasteros”. ¿Quién es digno de confianza? ¿Qué razones inconscientes impulsan a los “locales” a separarse de los “extranjeros”? La apuesta de esta mesa yace en la lectura psicoanalítica, cultural, y filosófica del movimiento humano entre fronteras, que bien pueden ser reales o imaginadas.

 

Se parte de que más allá de nacionalismos, ciudadanías, y otras formas de regionalismos, la verdadera diferencia con el otro se puede ubicar en un mismo territorio: la familia, la sociedad, la patria. El desplazamiento entre límites geográficos será el pretexto utilizado para repensar las categorías de lo conocido, lo desconocido, lo familiar y lo amenazante. No hay certeza de estar exentos de ser o estar ubicados en el lugar del extraño. Aún más, la existencia humana en su manifestación personal guarda un matiz de extrañeza, misterio, otredad. Por tanto, la actualidad y relevancia de este ejercicio del pensamiento y la comprensión va más allá de los fenómenos migratorios de la actualidad, para adentrarse en la esencia de la relativa experiencia de pertenecer a un lugar.

Conversatorio 3:

Sigmund Freud, al final de su obra, fue particularmente negativo con el porvenir y el recibimiento que su obra tenía culturalmente. Le escribía a Marie Bonaparte en 1938: “Sé que en realidad la actitud hacia mí y hacia mi obra es tan poco amistosa como hace veinte años. Tampoco deseo ya que cambien las cosas; no quiero ningún final feliz”. Frente a tanta calumnia social, 

Freud olvidaba constantemente la fascinación que despertaba la recepción de su obra. 

En este sentido, es curioso pensar que a la vez que el psicoanálisis puede pensar problemas culturales vía el psicoanálisis aplicado- y ha sido retomado por antropólogos, lingüistas, semiólogos, filósofos, etc-, él mismo se ha convertido en un fenómeno cultural. 

Por otro lado, Freud escribe “El malestar en la cultura” en 1930. Las reflexiones ahí se clavan y son hondas en cuanto a la relación entre el hombre, su cultura y el malestar, moneda corriente que paga el neurótico para habitar en sociedad. A más de cien años es imposible no ampliar metonímicamente estas reflexiones Freudianas y así incluir dentro de su campo fenómenos contemporáneos del malestar, como la guerra, la subjetividad en tiempos de lo digital, el racismo, y muchos otros temas más. 

Así, hoy es imposible pensar la cultura sin la honda huella que Freud dejó. Justamente es posible pensar el malestar cultural por dos vías: la relectura justa que es necesaria del texto de Freud a partir de las reactualizaciones culturales y, por otro lado, el impacto mismo que el psicoanálisis ha dejado en la cultura.

MESA CLÍNICA

Clínica del Desamparo (Casos clínicos). 

Freud advertirá en Inhibición síntoma y angustia esa otra angustia respuesta a estado de indefensión, desvalimiento psíquico en el que se encuentra el infante y que pone su sobrevivencia misma dependiendo de un otro externo. Lacan afirma en su seminario, la ética del psicoanálisis “Es propiamente esto lo que Freud, hablando de la angustia, designó como el fondo sobre el que se produce su señal, a saber... el desamparo, en el que el hombre en esa relación consigo mismo que es su propia muerte... no puede esperar la ayuda de nadie”. 

Desamparo al origen y no solo biológico, desamparo psíquico que deja la marca del necesario llamado al Otro y al mismo tiempo la angustia provocada en el sujeto por el enigmático deseo de ese Otro o por su caída misma en momentos esenciales en la estructuración psíquica del sujeto. 

¿Qué entender entonces por una clínica del desamparo? Una clínica atenta al desgarro de las subjetividades, niños, adolescentes y adultos, afectados por las exigencias de las instituciones que conforman nuestra civilización actual, mismas que producen o avivan, según los relatos de los pacientes mismos, una vivencia de agotamiento, de soledad y de desamparo. Oximorón de la época: refugiados en el desamparo de semblantes que nos brindan identificaciones frágiles.