ELIZABETH NÚÑEZ

Es miembro de la escuela de psicoanálisis L’instance lacanienne, en la cual, además, forma parte del comité de publicaciones.

Doctora en Ciencias Sociales Grupos e Instituciones por la Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco. Doctora en psicopatología y psicoanálisis (Doctorat Recherche en psychopathologie et psychanalyse) por la Universidad París VII - Denis Diderot. Master II en psicoanálisis y campo social (Recherche en psychanalyse et champ social) por la Universidad París VII - Denis Diderot. Maestra en Teoría psicoanalítica por el Centro de Investigaciones y Estudios en Psicoanálisis (CIEP). Licenciada en Psicología por el Centro de Estudios Agustinianos, UNAM-SI.

Ha presentado distintas ponencias y ha escrito algunos artículos sobre sexuación y nombre propio en seminarios, congresos y revistas nacionales e internacionales.

Se ha desempeñado como docente a nivel licenciatura y posgrado en diversas instituciones que imparten estudios en psicología y/o psicoanálisis. Es fundadora del espacio de difusión del psicoanálisis y otros campos, apalabra.




IX JORNADA ACADÉMICA INTERNACIONAL "ENCRUCIJADAS DEL EDIPO: SEXUALIDADES"

Presenta la Conferencia Magistral:

"De la identidad a la cuestión del sujeto"

En los años 50’s Jacques Lacan dedica un año entero de su enseñanza al tema de las psicosis. En este tiempo, contrario a lo que habría sido en su tesis doctoral, abandona críticamente no solo las teorías ontogénicas sino también las psicogénicas en las que anteriormente se habría apoyado. En el seminario Las psicosis (1955-1956), Lacan propone sus tres órdenes: simbólico, imaginario y real, para situarse frente a la clínica de las psicosis, la cual, no solo para Sigmund Freud sino para los psiquiatras de la época estaba reducía al cuidado o bien al fracaso.


También es la época de su texto De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis (1957-1958), en el cual Lacan hará la primera mención (de muy pocas) sobre el tema del transexualismo, donde a propósito de Schreber (que no es que Schreber fuese transexual) distingue los componentes imaginarios de los componentes simbólicos del delirio. Esta diferenciación entre registros es la que nos permite ubicar la distinción estructural, a partir de recursos propios de la clínica lacaniana, que nos permite, a su vez, situarnos frente a demandas clínicas que de entrada se presentan a través de enunciados identitarios; tal es el caso de las llamadas identidades “trans”, cada vez más frecuentes y en muchos casos altamente politizadas. La cuestión que nos interesa distinguir es que como cualquier identidad (hetero, homo, bi) éstas se tratan de asuntos del yo (moi), sostenidas desde el orden imaginario, y que poco o nada nos dicen, por sí mismas, de la posición del sujeto frente a la castración, frente al campo del lenguaje. Su distinción resulta necesaria para la conducción del análisis.

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